A doce horas de distancia

Relatos sobre Perú y Estados Unidos. Los dos lugares donde me ha tocado vivir. Anécdotas y experiencias. Cotidianidad. Nada profundo. Saquen sus conclusiones ustedes solos. No es educativo ni aleccionador.

martes, mayo 30, 2006

El monstruo verde
Lo conoci en este pais, el segundo ano despues de mi llegada. Desde entonces no he podido escapar. Me hace llorar mucho, esconderme bajo la cama, cerrar puertas y ventanas. Ahi esta ahora mismo. Lo veo a traves de la ventana de la cocina. Y si voy a la puerta delantera de la casa, tambien lo puedo ver. Y a traves de la pequena ventana alta del bano de la segunda planta. Esta casa tiene ventanas por todos lados y el monstruo siempre esta ahi, afuera. Siempre pasa lo mismo, cuando siento que ya no puedo mas y tengo la cara y los ojos deformados y rojos salgo corriendo a la calle y ahi esta, mirandome, imponente pero sereno. Creo que siente lastima por mi, o quizas indiferencia; por ultimo, creo que ni siquiera sabe que existo. Salgo corriendo de la casa para entrar inevitablemente a su boca, su lengua es negra con una linea intercalada en el medio, es una lengua larga. La recorro en busca de una salida, y encuentro que se ramifica en lenguas mas amplias, con mas lineas; o en lenguas mas angostas, con menos lineas. Lo peor es su paladar, todo verde. Arriba, a la derecha, a la izquierda, verde. Lo invade todo. A veces trepa por las paredes de las casas. Me siento mareada. Me duele la cabeza. Tengo arena gruesa y seca en los ojos que no sale ni con 100 litros de agua. Tengo animalitos microscopicos recorriendo mis fosas nasales. Hormigas picalonas en la garganta que viajan hacia mis oidos y mis ojos y la base de mi lengua. Esas hormigas tienen millones de espinas en las patitas y las van soltando a medida que caminan, y nunca se cansan de caminar. He gastado una docena de cajas de panuelos de papel tratando de sacarlos de mi nariz, pero nada. He intentado con todos los medicamentos de la repisas del supermercado para exterminarlos, pero ahi estan, mas que vivos. No hay nada que hacer, ha dicho el doctor, dos vacunas semanales durante 5 anos te protegeran durante diez. Pero los animalitos y las hormigas seguiran vivos, quizas imperceptiblemente mas debiles; reduciran de un millon a novecientos mil. No tendras que meterte debajo de la cama, tal vez puedas salir a buscar el sol no antes de las 10 de la manana. Y toma tu pastilla, y no olvides tus lentes oscuros, y usa siempre el aire acondicionado en el carro y en la casa. Y espera a que la tierra gire un cuarto de ano alrededor del sol, y entonces el monstruo verde sera vencido, y caera y te regocijaras viendolo volverse amarillo y seco. Y caera al suelo donde podras pisarlo a pedazos y ver sus restos vencidos y podras reir y correr bajo el sol, y revolcarte en su muerte, en su sequedad. Y finalmente respirar. Pero cuando la tierra complete su giro de 360 grados, alli estara tan fresco y verde otra vez. Sonriente... Ahora tengo que regresar a casa recorriendo su lengua negra otra vez, veo que al otro lado de la linea otros van en direccion contraria. Muchos de ellos tambien iran en busca de una salida pero no la encontraran. Yo solo confio en que la tierra siga rotando----------------------------------------------------Creo que la primavera es mas hermosa aqui en Maryland que en cualquier otra parte del mundo. Esta es una ciudad verde, con edificios y casas rodeadas de arboles y parques y amplios espacios alfombradas de verde. Por un error de la naturaleza el sistema inmunologico de millones de personas, entre ellas yo, pelea contra el polen como quien pelea contra viruses y bacterias. Solo en el area de Maryland y Washington DC cerca de un millon de personas sufren de asma y alergias. Por esta causa, la gente pierde de trabajar 67,000 dias al ano y ninos de ir a la escuela 644,000 dias. Tambien es una de las principales causas de visitas de emergencia a los hospitales.
Yo en mi pais nunca sufri de alergias.
(disculpas por la falta de tildes en el texto, problemas tecnicos)

martes, mayo 23, 2006


Sobreprotección multicultural.
En uno de esos recorridos interminables por la supercarretera, la nina --que tiene 5 anos– ha llamado la atención varias veces gritando "un convertible... dos convertibles... tres convertibles!...". Vive en un país donde la gente conduce autos deportivos de lujo, y se ve bien; se ven frescos con el cabello revoleteando por el viento. No es la primera vez que lo hace, entonces no hay duda – reflexiona la madre -- le encantan esos autos; que por alguna razón psicológica, casi siempre son rojos y están parados al lado de la carretera con la patrulla de policía multandolos por exceso de velocidad. La madre tiene en su mente todas aquellas películas que vio cuando ni siquiera imaginaba que un estadounidense se casaría con ella y la traería a tener hijos en medio de esta sociedad tan norteamericana; donde la juventud esta perdida, desorientada, relajada. Así, vienen a su mente American Pie, American Family, American Beauty, American Psycho, American Wedding y todas las películas cuyos títulos comienzan con American; aunque muchas de ellas no las vio, pero se las imagina. Entonces voltea hacia su esposo con mirada acusadora y le dice: "no se te vaya a ocurrir regalarle un auto convertible a la nina cuando ingrese a la universidad". El padre le contesta inmediatamente, "Como se te ocurre, le compraré un Mercedes con chofer". Ha recordado sus propias aventuras peligrosas con amigos durante el College. El chofer seria un hombre maduro con experiencia, incapaz de exceder la velocidad limite. Gastaría todos sus ahorros y vendería la casa rodante, con tal de que su hija este a la altura de las circunstancias, es decir: Yale, Harvard, Stanford, Berkeley o algo por el estilo; por eso el Mercedes es la mejor opcion. "Pero que sea un chofer gay", agrega de súbito la abuela preocupada, que esta sentada en el asiento de atrás al lado de la pequena. Así como "La quinceanera" --telenovela mejicana (1987) de gran popularidad--, se enamoro del mecánico; su nieta podría enamorarse del chofer, ha estado pensando. --------------------- Esta conversación ocurrió en menos de un minuto; las reflexiones de los personajes en milésimas de segundo y las carcajadas posteriores –después de mucha tensión acumulada–, una hora.

miércoles, mayo 17, 2006

Calor humano
La instructora era una muneca animatrónica rubia cabello al viento. Su rostro era una replica exacta del de la actriz Farrah Fawcett. Los músculos de su cara no habían sido hechos para sonreír, ni sus ojos para mirar a los ojos de otro. Subimos al auto, ella anotaba en su libreta. Su sola presencia a mi lado enfriaba mi cerebro hasta el punto de no ver nada a mi alrededor. Por eso conduje como si estuviera en las nubes. Cuando estaba pensando que quizas no habia sido programada para hablar, me pregunto con su voz artificial si no había visto la senal que indicaba 30 millas por hora, y las que indicaban escuela y ninos. A las dos preguntas respondí sinceramente que no. Después llore de rabia. Yo había tenido una licencia de conducir de mi país, pero se me había perdido y necesitaba una de aquí. La androide rubia me intimido con su inteligencia metálica, dura y fria. La segunda vez que fui a rendir mi examen de manejo el instructor me pareció mejicano. Era de estatura baja y lucia un bigote bien corto. La sola idea de que fuera un extranjero, como yo, me tranquilizo. Entonces le pregunte si hablaba espanol, pero me dijo que no; y alcance a notar un acento medio-oriental, seria de Pakistán, Afganistán, La India, quien sabe? . Listos para partir me hizo un comentario sobre el auto. Milagroso comentario sin importancia!, me di cuenta de que había una persona conmigo, no un humanoide con aspecto de mejicano. Fue todo. Conduje el auto y maneje la situación con mucha soltura. No anotó ni una sola vez. Cuando regresamos le dije que antes no había aprobado porque la instructora humanoide me había puesto nerviosa. Para mi sorpresa, me conto que en el Motor Vehicle Administration la apariencia de los robots estaba basada en prototipos de humanos extranjeros, solo masculinos. También me dijo que por una falla de fabrica, las voces de los robots tenían acentos de países latinoamericanos mientras que sus rasgos físicos eran basados en personas de medio oriente, y viceversa.

miércoles, mayo 10, 2006

Los angels son rubios y veranean en Cancun
Las conferencias empezarian el lunes, entonces pense que seria bueno adelantar el viaje para estar alla desde el sabado y poder disfrutar (con anticipacion al trabajo) de ese mar color turquesa de Cancun. Reserve una habitacion que me costo 100 dolares por una sola noche, la agente de viajes dijo que no habia tarifas mas economicas frente al mar. Y pague, aunque sabia que a mi regreso tendria que pedir credito en la cafeteria por un mes, para almorzar. Como la empresa cubria todos los gastos de hotel a partir del lunes a mediodia, solo me quedaba la noche del domingo en el aire, 100 dolares era bastante, 200, demasiado. Asi llegue a ese rincon del caribe mejicano. Habia colegas de muchos paises, y todos estaban mas interesados en el duo mar y sol que en las conferencias. Pero eso fue despues. En ese momento la pregunta era ¿a donde iba yo a pasar la noche del domingo en un pais que no era el mio y sin nadie conocido a quien pedir posada?. La respuesta no me preocupaba. Como si subitamente hubiera dejado de tener conciencia, y hasta ahora no lo entiendo. Estaba disfrutando de la frescura de una de las piscinas (ejem) de ese maravilloso hotel --donde el desayuno habia sido esplendido--, cuando se me presento (era domingo por la manana y ese medio dia debia dejar el hotel): era una chica de cabello rubio con acento claramente argentino. Me dijo que me habia visto sola desde la cena, la noche anterior, y que como ella tambien estaba sola, podriamos juntarnos. Yo le dije que perfecto. Asi, caminamos por la playa varias horas admirando las hermosas construcciones de la zona hotelera que parecian haber sido construidas para los angeles. La arena blanca de coral me tenia abismada. El mar transparente era increible a mis ojos. Y esos mejicanos del hotel piropeandonos y siriviendonos toda clase de manjares y bebidas deliciosas, no habia duda, era el paraiso. Salimos de compras y nos tomamos fotos luciendo esos sombreros enormes de charros mejicanos. Regateamos y nos dieron descuentos. Nos perdimos, nos volvimos a encontrar. Yo le conte que tenia un novio, que habia hablado por telefono conmigo la noche anterior, y que nuestro sueno era tener una hija cuyo nombre seria, coincidentemente, el mismo de ella (la nina tiene ahora cinco anos). A estas alturas mi equipaje estaba ya en su habitacion del hotel, que por ser temporada baja, tenia dos camas. Esa noche dos americanos rubios y de ojos azules se nos acercaron y con ellos conversamos hasta muy tarde en el bar. Mientras mis pequenas vacaciones se acababan, ellos tres hacian planes para ir a bucear al dia siguiente. A la hora de irnos a dormir prometi que me escaparia de las conferencias para encontrarnos otra vez. En su habitacion, casi no dormimos hablando. Me conto, entre muchas otras cosas de su novio. Hablamos de la vida, del amor, de la amistad. Nos contamos historias, anecdotas, experiencias. Al dia siguiente me levante temprano, pedi un taxi que me llevo al otro hotel (mas hermoso aun y con todo pagado) no muy lejos de alli. Y me escape, el segundo dia, cuando en la sala de conferencias habia solo cuatro gatos; y por la ventana se veia a los demas tomando sol en la playa como si con descaro estuvieran diciendo: Cancun es para veranear, no para trabajar. Entonces camine en retroceso y sali corriendo, tome ese bus, unica via que recorre el boulevard Kukulcan y pasa por enfrente de todos los hoteles, y llegue. Subi directamente a su habitacion pero vi salir de ahi a una pareja de esposos de mayor edad. Fui a preguntar a la recepcion, alli me dijeron que no habia ninguna persona registrada en el hotel con ese nombre. Pregunte por la persona que estuvo registrada el dia anterior en esa habitacion y me dijeron que habia sido la misma pareja. Pregunte por los chicos rubios y de ojos azules, tampoco los encontraron en los registros. Sali al area de las piscinas, al restaurant bufette (donde todo era delicias), y nada. Ni rastro. Yo lo unico que queria, en ese momento, era pedirle su direccion de correo electronico para intercambiar las fotos que nos tomamos, y para poder seguir siendo amigas. Pero no la encontre.

viernes, mayo 05, 2006

Prejuicio
El otro día estaba yo en la sala de espera de un consultorio. Llega un hombre blanco, alto, buena figura, rasgos occidentales. Ese aspecto físico es de americano, pero no su actitud, pensé. Se notaba demasiado inseguro. Los americanos entran siempre como a su casa, aunque sea a un consultorio donde van a vender algo. Miran a todo el mundo a su alrededor. Hacen comentarios sobre el clima, sobre el bebé sin zapatitos sentado en su coche. Saludan con todo: How are you today?...very good and thank you..., siempre sonrientes. El hombre entró, no miró a nadie; no por soberbia sino por timidez, me pareció. Se acercó al mostrador, a penas se le oyó un corto saludo a la recepcionista. Noté que ya se conocían (era distribuidor de una revista de esas que se venden en la salita de espera). Dio una media vuelta, caminó unos pasos, volvió a dar una media vuelta y caminó hacia la recepción otra vez como quien no sabe adonde ir. Entonces tuve la certeza de que era un hispano. Un hispano encajaba mas con su timidez, inseguridad en la mirada y en su andar, como un nino fuera de casa. Vi que su rostro se alivió al ver a la otra asistenta que se acercó hacia él. Yo tenia razón, ella le hablo en espanol, era un inmigrante latinoamericano.

lunes, mayo 01, 2006

Veinte Segundos
Sobre como casi atropello a un hombre y nadie se da cuenta, ni siquiera el mismo. A medio día, y sin apuro, me detengo ante la luz roja de un semáforo. Esa parte de la vía tiene dos carriles, y yo estaba en el de la derecha. A mi izquierda, y medio metro mas adelante, se detiene un carro enorme sobre las franjas blancas que indican paso de peatones. Cuando cambia la luz verde, no piso el acelerador sino que espero a que ese grandote de la izquierda se mueva primero. Y me fastidia el hecho de que no lo haga. Veinte segundos, tiempo suficiente para avanzar poco mas de medio metro, pero me quedo inmóvil. Un instante después veo aparecer la razón por la que ese auto gigantesco no se movía; era un anciano en bicicleta cruzando a 32 centímetros de distancia de mi parachoques. 32 cm. de distancia y 20 segundos le salvaron la vida a ese anciano. Lo hubiera matado. Esperé a que termine de pasar y continué mi camino. Calculo que habrá tenido unos setenta y tantos anos y que esa sonrisa vaga, pero complaciente en su rostro, se la inspiro la vida.