A doce horas de distancia

Relatos sobre Perú y Estados Unidos. Los dos lugares donde me ha tocado vivir. Anécdotas y experiencias. Cotidianidad. Nada profundo. Saquen sus conclusiones ustedes solos. No es educativo ni aleccionador.

miércoles, agosto 30, 2006

Muero de calor

Ese dia descubri que la ciudad donde naci, Piura-Peru, no es la mas caliente del mundo. Alla he visto a las cholas en el desierto caminar sin zapatos sobre la arena hirviente y vivir en chozas. Y he visto sus burros bajo la sombra de los infaltables y magicos algarrobos. Y al cholo ventilandose con el sombrero antes de dormir la siesta en la hamaca. Los he recordado ahora, a 12 horas de distancia. Aqui en Maryland los arboles se llaman Maples y Oaks, y pueden medir hasta 100 pies de altura. Estos arboles cobijan a venados, conejos y mapaches, cubren el 60% del area de la ciudad, pero sus sombras son inalcanzables. No estan a la salida de la Estacion del Metro Shady Grove, estan cruzando la autopista, a 100oF (37oC) de distancia. Para llegar a ellos habria tenido que caminar bajo el sol como quien camina entre las llamas tratando de llegar a una ventana. Habria tenido que saltar la baranda que separa la autopista del resto de la ciudad, como un leon que salta sobre una rueda de fuego. Y habria tenido que desmaterializarme para no ser atropellada por aquellos autos que tienen la ley a su favor y el pie en el acelerador. Me habria recogido la policia por loca; esta prohibido caminar por alli y ademas no hay veredas. Veo que no soy solo yo, dos mujeres con cara de beduinas tratan de protegerse del sol bajo unos arbustos que les llegan a la cintura. El sol afecta las facultades mentales en esta ciudad, deduzco. Durante esos cinco minutos de espera el sol quemaba con odio, con rencor, con ira, con impiedad. Me senti castigada porque ademas me faltaba el aire. Adverti por el celular a mi esposo que si no llegaba se iba a quedar viudo. Dijo que estaba doblando la esquina y que podia verme. Estoy al lado de la parada de buses, y la caseta de espera, vacia, no proyecta ninguna sombra; sus paredes y techo son transparentes. Veo en los paneles electronicos de los buses tintinear en letras rojas estas palabras: Red Code y Ozone Alarm. Siento que me falta el aire y empiezo a ver una luz en el fondo de un camino, es un camino largo, rodeado de algarrobos. Entonces mi esposo coge mi brazo y me lleva al auto, la vision desaparece. Esta ciudad no esta hecha para personas, sino para conductores de vehiculos. No habia querido coducir hasta el hospital en Washington donde fui a visitar a una amiga, porque yo no conduzco en Washington, y entonces fui peaton. No extrane tanto el aire acondicionado de mi auto, de la oficina, de la casa, sino la sombra de los algarrobos que rodean los caminos, alli donde las mamas y abuelas dicen "camina por la sombrita hijita", y uno va saltando de sombra en sombra. Tambien extrane las moto-taxis con su techito fresco y el aire libre que levanta la falda si uno se descuida. Y me alegre al pensar que en mi tierra nadie extrana el aire acondicionado porque eso es para los bancos, en la casa hay un almendro, un algarrobo, o un tamarindo; y tambien esa brisa que se mete debajo de las ramas y en los jardines; y el ventanal, y el balcon y la claraboya. Y cuando la temperatura sube toda alma duerme la siesta. Aqui, hasta ese momento, el calor habia sido culpable de 10 muertes, lo lei en los periodicos ese mismo dia.

jueves, agosto 17, 2006

La Fiancé

Segui durmiendo cuando escuche el celular. Luego mi esposo me dijo que no podia creer que alguien lo llamara a las 2.30 p.m. Estabamos de vacaciones en Canada. No contesto porque no reconocio el numero y no queria pagar el roaming internacional. Se quedo muy desconcertado porque tenia ese mismo numero en varias llamadas perdidas. Habra sido numero equivocado, le dije. Al dia siguiente nos enteramos de lo sucedido. Se trataba de una historia nada menos que de 150 policias con traje de camuflaje, un robot de esos que rompen ventanas, con camarita y todo, y un tanque de guerra. Yo no cerre la boca cuando me lo contaban. Habia sucedido dentro de nuestra propiedad y la policia habia cerrado el vecindario. Aqui donde nunca pasa nada. Aqui donde dejamos las puertas de nuestras casas y de nuestros autos abiertas porque no hay nada a que temerle. Aqui donde no hay veredas para que no caminen desconocidos. Yo soy la unica latina aqui. Las ninas que juegan con mis hijas tienen los cabellos dorados como el trigo y los ojos tan azules como el mar que rodeaba esa isla donde estabamos de vacaciones. Esos son lios de negros o de latinos, habra pensado algun vecino prejuicioso. Pero habian sido americanos. Pete y su fiancé (que asi la presentaba siempre a ella). Hace seis meses, mi esposo les permitio vivir en la cabanita de atras de la casa a cambio de que la refaccionaran. Pete cortaba siempre el cesped. Era siempre amable, mis ninas lo saludaban de manera coqueta: hello, Piti pit. Y el les contestaba con algo gracioso. La mujer, note que era mayor la unica vez que la vi de cerca, parecia muy joven por su contextura delgada, su cabello suelto y su agil caminar. Pete me habia dicho un dia que no tenia hijos, pero que su fiancé tenia dos, ya adultos. O sea que la fiancé si era mayorcita. Se les veia bien juntos, y tranquilos. Pete es musculoso pero menudo. Los dos tienen ojos azules y jamas les entiendo nada de lo que dicen porque montan las palabras y tienen un acento de quien viene de la montana. El tampoco me entiende cuando le hablo, no esta habituado a mi acento hispano. Vi mas de una vez a los hijos de ella. Dos jovenes atleticos, con una novia atractiva, mas bien parecian modelos de revistas o algo asi. El lio habia ocurrido por causa de ellos. Vinieron a visitar y se quedaron. Pete les presto su auto para que se vayan a la playa y se fueron a comprar drogas. Cuando Pete lo supo, no se como, los echo de la casa. La fiancé quedo dolida. En la noche fueron a tomar unos tragos con unos amigos, cuando regresaron discutieron, ella le puso el cigarro en la espalda (aunque en mi barrio nadie fuma). El salio a llamar a la policia, Pasaron 20 minutos y regreso para encontrarla escopeta en mano dando de tiros y haciendo huecos por toda las paredes de la cabana. Por suerte Pete salio ileso. Despues de nueve horas de resistencia, la policia con su robotito rompio ventanas y puertas y entro por dos flancos diferentes. Una de las vecinas dice que la fiancé le disparo a la policia tambien. Hoy le vi la cara a Pete, esta avergonzado. No se que va a pasar, los vecinos no van a permitir a sus ninas venir a jugar con las mias. Mi esposo me ha preguntado que debemos hacer. Me da pena por Pete, pero me imagino a la fiancé de regreso, ya tuvo bastante practica con eso de los tiros. Y nosotros tenemos que proteger a nuestras hijas, y a nuestros vecinos.