Muero de calor
Ese dia descubri que la ciudad donde naci, Piura-Peru, no es la mas caliente del mundo. Alla he visto a las cholas en el desierto caminar sin zapatos sobre la arena hirviente y vivir en chozas. Y he visto sus burros bajo la sombra de los infaltables y magicos algarrobos. Y al cholo ventilandose con el sombrero antes de dormir la siesta en la hamaca. Los he recordado ahora, a 12 horas de distancia. Aqui en Maryland los arboles se llaman Maples y Oaks, y pueden medir hasta 100 pies de altura. Estos arboles cobijan a venados, conejos y mapaches, cubren el 60% del area de la ciudad, pero sus sombras son inalcanzables. No estan a la salida de la Estacion del Metro Shady Grove, estan cruzando la autopista, a 100oF (37oC) de distancia. Para llegar a ellos habria tenido que caminar bajo el sol como quien camina entre las llamas tratando de llegar a una ventana. Habria tenido que saltar la baranda que separa la autopista del resto de la ciudad, como un leon que salta sobre una rueda de fuego. Y habria tenido que desmaterializarme para no ser atropellada por aquellos autos que tienen la ley a su favor y el pie en el acelerador. Me habria recogido la policia por loca; esta prohibido caminar por alli y ademas no hay veredas. Veo que no soy solo yo, dos mujeres con cara de beduinas tratan de protegerse del sol bajo unos arbustos que les llegan a la cintura. El sol afecta las facultades mentales en esta ciudad, deduzco. Durante esos cinco minutos de espera el sol quemaba con odio, con rencor, con ira, con impiedad. Me senti castigada porque ademas me faltaba el aire. Adverti por el celular a mi esposo que si no llegaba se iba a quedar viudo. Dijo que estaba doblando la esquina y que podia verme. Estoy al lado de la parada de buses, y la caseta de espera, vacia, no proyecta ninguna sombra; sus paredes y techo son transparentes. Veo en los paneles electronicos de los buses tintinear en letras rojas estas palabras: Red Code y Ozone Alarm. Siento que me falta el aire y empiezo a ver una luz en el fondo de un camino, es un camino largo, rodeado de algarrobos. Entonces mi esposo coge mi brazo y me lleva al auto, la vision desaparece. Esta ciudad no esta hecha para personas, sino para conductores de vehiculos. No habia querido coducir hasta el hospital en Washington donde fui a visitar a una amiga, porque yo no conduzco en Washington, y entonces fui peaton. No extrane tanto el aire acondicionado de mi auto, de la oficina, de la casa, sino la sombra de los algarrobos que rodean los caminos, alli donde las mamas y abuelas dicen "camina por la sombrita hijita", y uno va saltando de sombra en sombra. Tambien extrane las moto-taxis con su techito fresco y el aire libre que levanta la falda si uno se descuida. Y me alegre al pensar que en mi tierra nadie extrana el aire acondicionado porque eso es para los bancos, en la casa hay un almendro, un algarrobo, o un tamarindo; y tambien esa brisa que se mete debajo de las ramas y en los jardines; y el ventanal, y el balcon y la claraboya. Y cuando la temperatura sube toda alma duerme la siesta. Aqui, hasta ese momento, el calor habia sido culpable de 10 muertes, lo lei en los periodicos ese mismo dia.
