A doce horas de distancia

Relatos sobre Perú y Estados Unidos. Los dos lugares donde me ha tocado vivir. Anécdotas y experiencias. Cotidianidad. Nada profundo. Saquen sus conclusiones ustedes solos. No es educativo ni aleccionador.

lunes, octubre 20, 2008

DE TRES COLORES

Lo malo de ser nostalgica es que uno lleva los colores consigo. Valdria la pena ser amnesica. Hoy tuve la sensacion de ver nieve caer del cielo, desde la ventana de este nuevo cuarto en esta nueva casa en esta nueva ciudad, para mi. Pero en Florida no nieva. En FLorida el clima es caliente todo el ano. Fue una jugarreta de mi imaginacion. Entonces, paradogicamente, pense en las razones por las que me siento tan comoda aqui. Puras razones pragmaticas. Pense en las estaciones (tan trilladas en mi blog) pense en como estas se encargan de recordar que el tiempo pasa y que el mundo es una bola no tan redonda que no para de dar vueltas como loca.

En Florida nos vamos a mantener jovenes siempre, entonces. Las ninas creceran, y sin embargo seran siempre nuestras ninas. Mi madre desde lo lejos, tambien en una tierra calurosa, mi Piura, no envejecera. Ni mis hermanas, que alla viven tambien, ni mis hermanos, y amigos...
Sin embargo hoy extrane, por un segundo, la nieve de Maryland, mi hogar durante seis anos. Alli donde los arboles, y no las casas o los rascacielos, me dieron la bienvenida a este pais. Maryland me pinto un mundo de, basicamente, tres colores: blanco (por la nieve en invierno), anaranjado pasando por amarillo hasta llegar al rojo (por las hojas caidas en el otono), y verde (por los gigantescos arboles en primavera).

Eso es lo malo de ser nostalgica, una se lleva los colores consigo.Como cuando estaba en Maryland y recordaba la luz intensa que regala el sol piurano. El color de la arena y de la tierra polvorienta con olor a hogar.

Entonces, estaba diciendo, la falta de estaciones me detiene el tiempo. No me habia dado cuenta de que aca en Florida ya casi falta solo dos meses para la navidad, y hace calor. Aqui la playa es hermana de todas mis playas piuranas. Presiento que las olas viajan reconociendo gente. Ruego que ya me hayan reconocido.


(Antes de navidad pensaba empezar a escribir otra vez, pero lo deje en borrador. Han pasado ya mas de seis meses desde que nos mudamos, hay muchas cosas para contar, todas estan muy cerca, demasiado cerca todavia como para poder verlas bien, como a una obra de arte, tengo que alejar la mirada un poquito para distinguir mejor los colores)