A doce horas de distancia

Relatos sobre Perú y Estados Unidos. Los dos lugares donde me ha tocado vivir. Anécdotas y experiencias. Cotidianidad. Nada profundo. Saquen sus conclusiones ustedes solos. No es educativo ni aleccionador.

jueves, enero 25, 2007

ME CHUPÉ

ESTRELLAS DE CARNE Y HUESO

Cuando me encuentro con estatuas de cera les hablo, sonrío y las abrazo. Cuando me encuentro con estrellas de carne y hueso...mi timidez sale a flote inconsiderada, violenta e impetuosa. Dicho en buen peruano, "me chupo".

Y para cada timidez siempre hay excusas, por su puesto. Aquí en este cielo americano.

Quién no quisiera encontrárselo. Una vez alborotó a todo el Perú. Compraron sus entradas y nunca llegó. Y sin embargo esta vez caminaba frente a la escuela de natación de mi hija. Yo acababa de dejarla y estaba cruzando la pista cuando lo vi. Mi primera reacción fue... ¡alejarme!. Y sólo entonces me di cuenta de que podía ser él. Era verano caluroso, estaba demasiado vestido con ropa negra y la cabeza cubierta. Espectro solitario y asustado. El blanco de su piel es fantasmal, transparente, parece de otro mundo. Y lo mejor de todo, yo no tenía que pagar para verlo. ¿Que hacia Michael Jackson aquí en Maryland?. No lo sé. No me atreví a pedirle un autógrafo. Tuve miedo de que no fuera él, sino su fantasma, por eso.

Y aunque éste no es tan famosos, muchos han de recordarlo. Hace poco en la sala de espera de la escuela de ballet de mi hija, lo reconocí. Era el actor viejo de "Daniel el Travieso" (Dennis the Menace), el vecino histérico que sufre con las travesuras de Daniel; esperaba a su nieta que estaba en clase con mi hija. Estaba sentado en una esquina de la sala, leyendo un libro sin levantar la mirada. Es muy blanco y tiene la nariz roja. Me ruboricé sólo de pensar en acercarme y decirle que lo había reconocido. Ni bien llegué a casa busqué en Internet y encontré que su nombre es Walter Matthau y, para gran sorpresa, murió hace seis años, a la edad de ochenta. ¡Tiene que ser un error!. He pensado en interrumpir su lectura la próxima clase de ballet y anunciarle que está muerto; pero no, no me atrevo.

Estarán de acuerdo conmigo en que este sí valía el bochorno. Sucedió que caminando apresurada por Manhattan, después de haber conocido la Estatua de la Libertad y el vacío de las Torres Gemelas, empieza a llover a baldazos. Con mi hija en brazos corro hacia el estacionamiento. Este tipo, con abrigo largo de color negro, pasa a grandes trancos y me da su paraguas: "tu lo necesitas mas que yo", me dice (en ingles). Quedo empapada de emoción. No tuve tiempo de preguntarle si era quien yo estaba pensando. David Schwimmer, sí, Ross en Friends. El paraguas, que también es de color negro, siempre se queda atrancado cuando lo abro. Ahora cavilo, si no hubiera habido aguacero él no se hubiera acercado para darme su paraguas; pero si no hubiera estado en carreras bajo el aguacero seguramente me hubiera atrevido a hablarle. O sea que todo fue culpa de las fuerzas de la naturaleza, claro que sí.

María es una antigua empleada de mi casa. El otro día me llamo para decirme que donde está trabajando ahora, en Nueva York, tuvieron como invitada a Julia Roberts para la cena. Le pedí detalles, me dijo que olía rico, que de cerca se le notaba pequeñas patas de gallo, que se saco los zapatos a la hora de entrar a la casa, y que habló con ella en un español masticado, que le pregunto de dónde era y todo. Casi la dejo sorda por teléfono a la María, ¿esta segura de que era ellaaaaaa?. Yo le hubiera pedido un autógrafo, le dije, hubiera juntado mi mejilla a la de ella y me hubiera tomado una foto, le recalqué. Le hubiera dado un beso. Y María me creyó.

Y en este último caso, pongo de testigos a mis hijas. La vimos en primera fila bailar, sudar y sonreír. Gabriella, de Sesame Street (la version gringa de Plaza Sesamo) aparece en el programa desde que tenia siete anos y ahora tiene 21. Estaba junto a Elmo, Oscar, Cookie Monster y Big Bird en el Sesame Place, en Pensylvania. En medio de la emoción de los niños y estando tan cerca, a ella hasta pude haberla tocado. Por un instante claro que me miró a los ojos. Había pagado mi entrada y tenía derecho, no era una casualidad. Pero no me atreví. A fin de cuentas es sólo un ser humano, pensé, y ese fue mi pretexto, esta vez.

El problema es que las oportunidades de hablar o tocar a una estrella siempre me agarran desprevenida, digo yo.

jueves, enero 18, 2007

LA HERENCIA PROHIBIDA

Era el precio por respirar aire americano. Tener una pesadilla por lo menos una vez a la semana durante estos cuatro años y medio. La letra "ñ", identidad y herencia de mi idioma, se me había prohibido. Mi teclado de marca DELL tiene una expresión burlona, y en mis pesadillas me saca la lengua y se ríe tormentosamente. La ñ se me escapa de las manos como si fuera de gelatina. Me mira con su cara triste y se la lleva el viento. La última vez desperté con un texto lleno de eñes en mi cabeza y lo escribí a mano con una letra que había abandonado en el colegio. Así era el texto:

"Por la mañana, terminada de limpiarse las lagañas, doña Peggy, la abuelita de Sarah la niña bonita, vino a invitarme a la fiesta de año nuevo. Le ofrecí preparar una Piña Colada y llevar una piñata. Extrañada la viejita --que no habla español--, con el ceño fruncido y pensando que la insultaba, me encañonó con su escopeta. La misma escopeta con la que su desdeñoso marido cazaba ñandúes el año de ñangué. Me rechazó diciendo que serviría Lasaña y Coñac. Le dije que no me ofendía, pero intenté ofrecerle unos CDs con Ñ, explicándole que se trataba de rock en español para bailar. Entonces ella decidió desempolvar sus castañuelas para bailar "La Malagueña". Conseguí un vino muy añejo que tratando de envolver con un pañuelo con mucha maña, se hizo añicos. Decidí llevar una copa de Capiriña para que la vieja sostenga con su muñón. Por añadidura, llevé una muñeca de cabello añil, que cubrí con el meñique como artimaña para ocultar su moño desteñido. Y con tanta niña comiendo piña me metí al baño para evitar tanto engaño. Me alejaba de aquél ñaño con olor a añás y de la gente apeñuscada. Cansada de tanta niñería, con el puño cerrado golpeé la pared, añorando Ñaña y tratando de olvidar esta hazaña".

Y para no quedarme con las ganas de publicar mi texto en el blog, aunque me gusta escribir textos cortos, renuncié a la ñ. Entonces escribí así:

"Una hora después de que salió el sol, terminada de limpiarse el humor viscoso segregado por las glándulas sebáceas de sus arrugados párpados y acumulado en los rabillos de sus ojos, la Madam Peggy, la abuelita de Sara, la chiquita bonita, vino a invitarme a dar la bienvenida al 2007.

Le ofrecí preparar un "Ananás Colada" y llevar una figura de cartón llena de dulces que sería destrozada a palos por los invitados con los ojos vendados. Afectada por la rareza, la viejita --que no habla la lengua de Cervantes– con el sobrecejo arrugado y pensando que la insultaba me apuntó con su escopeta. La misma escopeta con la que su despreciable marido cazaba aves corredoras en en Pampa y la Patagonia, eso fue en un tiempo sin cuenta. Me rechazó diciendo que serviría un plato de origen italiano consistente en carne picada, recubierta de cuadrados o tiras de pasta y espolvoreada con queso rallado. Y para tomar, un aguardiente de graduación alcohólica muy eleveda, obtenido por la destilación de vinos flojos y viejos, en toneles de roble, imitando el procedimiento usado en una región francesa de donde tomaba esa bebida su nombre.

Le dije que no me ofendía, pero le ofrecí unos discos compactos con la letra después de la N en el alfabeto que tiene su origen en aquel país europeo cuya capital es Madrid, le expliqué que se trataba de rock en mi lengua materna para bailar. Entonces ella decidió desempolvar sus instrumentos musicales de percusión hechos de madera dura o de marfil, compuestos de dos mitades cóncavas que juntas forman la figura de un fruto de la talla de la nuez y cubierto de una cáscara correosa de color pardo oscuro; para bailar una canción cuyo título es el gentilicio de las mujeres de Málaga.

Conseguí un vino muy anciano que tratando de envolver con un pedazo de tela que se usa para limpiarse el sudor y las narices, con mucho vicio o mala costumbre, se dividió en pedazos de diversas tallas y formas al romperse. Decidí llevar una copa de una limonada alcoholizada de origen brasilero cuyo nombre significa "muchacha de provincia porque es dulce pero puede ser peligrosa", para que la vieja sostega con aquella parte de su brazo cortado que aún permanece adherida a su cuerpo.

Para agregar llevé un juguete en forma de infante femenima de color púrpura azulado, que cubrí con mi dedo más diminuto como treta para ocultar su trenza descolorida. Y con tanta muchachita comiendo ananás me metí a los servicios higiénicos para evitar tanta mentira. Me alejaba de aquél bebé con olor a zorro pestilente y de la gente apretada.

Cansada de tanta inmadurez, golpeé la pared con la mano cerrada, nostálgica de un lugar de Lima ubicado entre Chaclacayo y Lurigancho, cuyo nombre contiene dos veces la letra prohibida y dos aes, tratando de olvidar esta aventura".

La pesadilla ha terminado, ya programé mi teclado. Aunque el texto sin eñes no quedó tan mal.

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"La ñ no es una antigüedad arqueológica sino todo lo contrario: un salto cultural de una lengua romance que dejo atrás a otras expresando con una letra un sonido que otros lenguas expresan con dos".
Gabriel García Márquez

miércoles, enero 10, 2007

COSAS QUE ME EMOCIONAN COMO A UNA IDIOTA

Soy tan simple!. Me emociono al estar en lugares que guardan relacion con la television. En Estados Unidos, a doce horas de distancia del Peru, es facil que eso me suceda. A los personajes, incluso objetos, que vi de pequena en el televisor de tubos de mi casa en Piura, los he re-conocido de cerca, en su propio suelo, y me han llevado de regreso a mi patria, a traves de los recuerdos. Increible, no?.

Las escaleras largas, muy largas y angostas que yo no recordaba las vi en persona, o debo decir en concreto. Alguien me pregunto si habia visto la pelicula, y yo dije segurisima que no (como haberla visto con los ojos cerrados de terror). Al estar frente a esos 97 peldanos me di cuenta de que mentia. Ese seamaforo en rojo ubicado en una esquina en Georgetown, Wasington DC, se demoro lo justo para que yo pueda verlas y no olvidar que las vi. Las escaleras del Exorcista pertenecen a una estacion de bomberos entre M Street y Prospect Street. Sucedio hace una semana y mi grito de "por que no me lo habias dicho" aun retumba en los oidos de mi despistado esposo.

Lo que realmente me emociono, al colmo de haber sentido un nudo en la garganta, fue ver, en Minnesota, las praderas que inspiraron a Laura Ingalls Wilder a escribir sus libros en los que se basa la serie "La Familia Ingalls" (The Little House on the Prairie). Por Dios que vi a Melissa Gilbert corriendo con su hermana Melissa Sue Anderson y la pequena Harriet. Las vi con sus trenzas y estaban llamando a su pa’ y a su ma’.

A la entrada del restaurante aquel cerca a Memphis, donde alguna vez había comido Elvis Presley, me tome foto con la estatua del King of Rock 'n' Roll (en realidad no llega a ser una estatua, yo diría que es un muneco) lo abrace y senti su espiritu mezclado con el olor de las hamburguesas y de las papas fritas.

Hace dos anos ya, estoy segura de que me cruce con el legendario Wild Bill Hickok y oí su grito montando su caballo en el Grand Canyon. Ese mismo grito lo había oído incontables veces sentada sobre las piernas de mi mama o de mi papa, en blanco y negro, hace muchos anos. Allí estaba su fantasma en el mero oeste. Allí donde su vida fue real, así como mis emociones idiotas.

Y que sean muchas más!.

jueves, enero 04, 2007

SER O NO SER

REFLEXIONES MUY TEMPRANAS
– ¿Esa bebé de la foto soy yo, mami?
– No hijita, es tu hermana
– Contigo y papi?
– Sí
– ¿Y dónde estoy yo?
– Tu naciste dos anos después
– ¿Entonces dónde estaba yo?
– En ninguna parte
– Buaaaaaaaaaaaa!
– No llores, todavía no habías nacido
– ¿Y adónde estuve todo ese tiempo?
– En ninguna parte, hijita
– Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
– No llores, hija de mi alma. En realidad, estabas en mi barriga
– ¿Me comiste?. Buaaaaaaaaaaaaaa!
– No mi amor, no te comí. Eras una semillita en mi barriga
– ¿Y por qué?
– Porque todavía papito no había regado la semillita para que creciera dentro de mi barriga
– Buaaaaaaaaaaaaa!. Papito es muy malo
– No, ¿por qué dices eso?
– Yo estaba solita y tenía miedo
– No tenías miedo
– ¿Cómo lo sabes?
– Porque solo eras la mitad de la semillita.
– ¿Sólo la mitad?. Buaaaaaaaaaa!
– La otra mitad era el agua que papito tenía que poner en la semillita para que crezca
– Entonces tenía mucha sed
– No, no tenías sed
– ¿Cómo lo sabes?
– Estabas como dormida
– ¿Y no podía jugar?
– No necesitabas jugar
– Buaaaaaaaaaaa!. No tenía amigas
– Tenías miles de hermanitas...
– ¿Y dónde están?
– En mi barriga
– Buaaaaaaaaaaaaaaaa
– ¿Y ahora por qué lloras?
– Quiero a mis hermanitas
– Están dormidas
– ¿Si grito las despierto?
– No, no te escuchan
– ¿Cómo lo sabes?
– Por que son la mitad de semillitas esperando a que papito las riegue
– Entonces tienen sed, buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
– Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!...

Un mes mas tarde.
- ¿Mama, adónde estabamos mi hermana y yo cuando tu estabas en la barriga de mi abuelita?
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