COSAS QUE ME EMOCIONAN COMO A UNA IDIOTA
Soy tan simple!. Me emociono al estar en lugares que guardan relacion con la television. En Estados Unidos, a doce horas de distancia del Peru, es facil que eso me suceda. A los personajes, incluso objetos, que vi de pequena en el televisor de tubos de mi casa en Piura, los he re-conocido de cerca, en su propio suelo, y me han llevado de regreso a mi patria, a traves de los recuerdos. Increible, no?.
Las escaleras largas, muy largas y angostas que yo no recordaba las vi en persona, o debo decir en concreto. Alguien me pregunto si habia visto la pelicula, y yo dije segurisima que no (como haberla visto con los ojos cerrados de terror). Al estar frente a esos 97 peldanos me di cuenta de que mentia. Ese seamaforo en rojo ubicado en una esquina en Georgetown, Wasington DC, se demoro lo justo para que yo pueda verlas y no olvidar que las vi. Las escaleras del Exorcista pertenecen a una estacion de bomberos entre M Street y Prospect Street. Sucedio hace una semana y mi grito de "por que no me lo habias dicho" aun retumba en los oidos de mi despistado esposo.
Lo que realmente me emociono, al colmo de haber sentido un nudo en la garganta, fue ver, en Minnesota, las praderas que inspiraron a Laura Ingalls Wilder a escribir sus libros en los que se basa la serie "La Familia Ingalls" (The Little House on the Prairie). Por Dios que vi a Melissa Gilbert corriendo con su hermana Melissa Sue Anderson y la pequena Harriet. Las vi con sus trenzas y estaban llamando a su pa’ y a su ma’.
A la entrada del restaurante aquel cerca a Memphis, donde alguna vez había comido Elvis Presley, me tome foto con la estatua del King of Rock 'n' Roll (en realidad no llega a ser una estatua, yo diría que es un muneco) lo abrace y senti su espiritu mezclado con el olor de las hamburguesas y de las papas fritas.
Hace dos anos ya, estoy segura de que me cruce con el legendario Wild Bill Hickok y oí su grito montando su caballo en el Grand Canyon. Ese mismo grito lo había oído incontables veces sentada sobre las piernas de mi mama o de mi papa, en blanco y negro, hace muchos anos. Allí estaba su fantasma en el mero oeste. Allí donde su vida fue real, así como mis emociones idiotas.
Y que sean muchas más!.

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