PRELUDIO DE UNA NAVIDAD
Ella se caso con un judío. Y los judíos no celebran la navidad. A la entrada de su casa hay un pino cuyas ramas asoman por la ventana de su habitación en el segundo piso. Es un arbol de navidad de verdad, no de aquellos de plástico; y esta allí, verde, todo el año. Afuera hace frío y ella se pone sus botas negras para la nieve, un abrigo acolchado y un gorro que le abriga hasta las orejas; no son de color rojo con bordes blancos, no. El silencio de afuera se mete a través de los vidrios de las ventanas cerradas. El resplandor de la nieve traspasa las cortinas. En el cielo hay estrellas y aviones que se ven como puntos de luz, como estrellas. Alguno de esos aviones podría ser el del del presidente. Ella lo sabe. Cuando ve tres luces juntas, en una de ellas va el presidente; se lo ha dicho su esposo, el judío. Ha comprado un pollo asado, ya preparado, de esos que venden en el Kosher Mart (la tienda de comida para judíos). Por qué nunca aprendió a hornar un pavo como su mamá!. Vio a una mujer cargando un panetón Donofrio en el Supermercado y le pregunto de dónde lo sacó. La mujer le explicó cómo llegar al mercado internacional, y alli había una pila de panetones. Compró uno y se lo llevo a casa. También compró chocolate para taza, no El Sol del Cuzco, no. Eran las nueve de la noche y pensaba que pronto podría decir "Feliz Navidad" a larga distancia, a quien contestara, por favor. Y que seguramente se filtraría por los cables telefónicos un ruido de algarabía mezclado con villancicos. Pero las líneas telefónicas estan celebrando navidad con la nieve. La llamada no sale ni entra a ninguna parte. Ha invitado a su esposo, judío, a brindar esa noche, mas tarde. El le ha dicho sin entusiasmo que lo despierte cuando sea la hora. Ella se ha sacado el abrigo y las botas, se ha puesto un traje bonito, no es nuevo, pero es bonito. Se ha maquillado. Mira por la ventana el pino bañado de nieve. Mira el pollo flaco en la mesa. Mira el panetón, que en realidad nunca le gustó (solía pedir que prepararan para ella un queque en navidad). Se sienta en el suelo, frente a la chimenea, recuesta su cabeza sobre un gran cojin marrón. Y se queda dormida.

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