MANUAL DEL CONDUCTOR
Como ella cree que hay que hacer siempre las cosas en regla, se aprendió conciensudamente el manual del conductor, entre muchas otras cosas, claro. Una regla muy importante, pensó ella, es aquella que dice que si uno choca un auto ajeno hay que parar, tratar de ayudar al conductor del otro auto, intercambiar información sobre seguros y esas cosas. Lo tenía tan bien aprendido que no se preocupó por nada más.
Lo que le sucededió a la Rox, lo que la puso triste el otro día, tiene que ver con ésto. Y su congoja, con el hecho de ser una extranjera. O sea, con el hecho de ser una hispana desde que llegó a este país (porque cuando vivía en Perú no era hispana, era sólo peruana).
La Rox detiene su auto ante la luz roja de un semáforo, está segunda en la fila. Observa que detrás se detiene un auto negro. Como todo está inmóvil se relaja por un instante cuando siente que su cabeza se convierte en un Yo-yo. El vehículo de atrás ha chocado fuertemente contra el suyo. Ha sentido como su cabeza se ha alejado de su cuerpo con una velocidad impresionante y ha regresado con la misma velocidad para rebotar contra el cabezal de su asiento. A pesar del remezón, que ha sido bastante fuerte, la Rox está bien y lo primero que hace es pensar en su manual del conductor. (¡Ella no tiene remedio de lo recta que es!). Voltea a mirar al conductor culpable del auto negro que con rostro preocupado la mira suplicante. Entonces la Rox, tan humana, tan generosa y recordando que en Estados Unidos la gente es muy honesta....
Como no iba a pensar así si un día fue ella la que chocó a un carro estacionado (sin conductor) y colocó su tarjeta al lado del limpia parabrisas con su número de teléfono para que la llamen y puedan arreglar el asunto (al borde de la tarjeta decía “Sorry!”) Y no es que sea éste un gran mérito de la Rox, nada extraordinario en este país, porque eso es lo que se debe hacer. Cómo no iba a pensar de esa manera, si en otra ocasión, cuando por segunda vez chocó a otro auto estacionado, la conductora le dijo que “Dońt worry... it´s ok... you can go...It´s just a little scratch!”; pero la Rox de todas maneras le dio su tarjeta y le dijo que la llamara si el esposo de la mujer, dueño del auto, no le gustaba el little scratch. Y en una tercera ocasión un hombre chocó a un auto que a su vez chocó al auto de la Rox, y nisiquiera fue necesario anotar el número de matrícula de los otros dos autos, ambos hombre se acercaron a decir “Are you ok? We are very sorry”, mientras esperaban a la policía para que haga el reporte, e intercambiaban información sobre seguros.
...Con una sonrisa de conmiseración y a pesar del golpazo que había recibido en la cabeza, la ROx le hace señas al de atrás que mejor se quitan de la avenida y doblan a la derecha porque la luz roja ha cambiado a verde y están obstaculizando el tráfico. El conductor culpable le dice con señas que tiene razón, que mejor la sigue, que qué cara de buena gente tiene ella, que por favor no llame a la policía porque él es ilegal, que como ambos somos hispanos quizás pueda entender su situación, (todo eso se lo dijo a la Rox con la expresión de su cara nomás y a través del espejo retrovisor). La Rox fiel, madura, honesta, inteligente, tolerante y sensata dobla a la derecha. El conductor (definitivamente con cara de peruano, salvadoreño, mexicano, ecuatoriano...¿quién sabe?) acelera sin girar el timón, en la gran avenida, sin mirar atrás.

