A doce horas de distancia

Relatos sobre Perú y Estados Unidos. Los dos lugares donde me ha tocado vivir. Anécdotas y experiencias. Cotidianidad. Nada profundo. Saquen sus conclusiones ustedes solos. No es educativo ni aleccionador.

martes, noviembre 27, 2007

MANUAL DEL CONDUCTOR

Como ella cree que hay que hacer siempre las cosas en regla, se aprendió conciensudamente el manual del conductor, entre muchas otras cosas, claro. Una regla muy importante, pensó ella, es aquella que dice que si uno choca un auto ajeno hay que parar, tratar de ayudar al conductor del otro auto, intercambiar información sobre seguros y esas cosas. Lo tenía tan bien aprendido que no se preocupó por nada más.
Lo que le sucededió a la Rox, lo que la puso triste el otro día, tiene que ver con ésto. Y su congoja, con el hecho de ser una extranjera. O sea, con el hecho de ser una hispana desde que llegó a este país (porque cuando vivía en Perú no era hispana, era sólo peruana).
La Rox detiene su auto ante la luz roja de un semáforo, está segunda en la fila. Observa que detrás se detiene un auto negro. Como todo está inmóvil se relaja por un instante cuando siente que su cabeza se convierte en un Yo-yo. El vehículo de atrás ha chocado fuertemente contra el suyo. Ha sentido como su cabeza se ha alejado de su cuerpo con una velocidad impresionante y ha regresado con la misma velocidad para rebotar contra el cabezal de su asiento. A pesar del remezón, que ha sido bastante fuerte, la Rox está bien y lo primero que hace es pensar en su manual del conductor. (¡Ella no tiene remedio de lo recta que es!). Voltea a mirar al conductor culpable del auto negro que con rostro preocupado la mira suplicante. Entonces la Rox, tan humana, tan generosa y recordando que en Estados Unidos la gente es muy honesta....
Como no iba a pensar así si un día fue ella la que chocó a un carro estacionado (sin conductor) y colocó su tarjeta al lado del limpia parabrisas con su número de teléfono para que la llamen y puedan arreglar el asunto (al borde de la tarjeta decía “Sorry!”) Y no es que sea éste un gran mérito de la Rox, nada extraordinario en este país, porque eso es lo que se debe hacer. Cómo no iba a pensar de esa manera, si en otra ocasión, cuando por segunda vez chocó a otro auto estacionado, la conductora le dijo que “Dońt worry... it´s ok... you can go...It´s just a little scratch!”; pero la Rox de todas maneras le dio su tarjeta y le dijo que la llamara si el esposo de la mujer, dueño del auto, no le gustaba el little scratch. Y en una tercera ocasión un hombre chocó a un auto que a su vez chocó al auto de la Rox, y nisiquiera fue necesario anotar el número de matrícula de los otros dos autos, ambos hombre se acercaron a decir “Are you ok? We are very sorry”, mientras esperaban a la policía para que haga el reporte, e intercambiaban información sobre seguros.
...Con una sonrisa de conmiseración y a pesar del golpazo que había recibido en la cabeza, la ROx le hace señas al de atrás que mejor se quitan de la avenida y doblan a la derecha porque la luz roja ha cambiado a verde y están obstaculizando el tráfico. El conductor culpable le dice con señas que tiene razón, que mejor la sigue, que qué cara de buena gente tiene ella, que por favor no llame a la policía porque él es ilegal, que como ambos somos hispanos quizás pueda entender su situación, (todo eso se lo dijo a la Rox con la expresión de su cara nomás y a través del espejo retrovisor). La Rox fiel, madura, honesta, inteligente, tolerante y sensata dobla a la derecha. El conductor (definitivamente con cara de peruano, salvadoreño, mexicano, ecuatoriano...¿quién sabe?) acelera sin girar el timón, en la gran avenida, sin mirar atrás.

viernes, noviembre 09, 2007

STOP
El Duro de Matar me grito que qué creía que estaba haciendo. Tenía una mirada maldita como la de Bruce Willies luchando contra los terroristas para no dejarse morir, digo matar. El Duro de Matar transportaba a por lo menos 20 estudiantes de algunas escuelas del condado, y creía que por eso, y por su aspecto de guardaespaldas forzudo, con la cabeza rapada y la cara sin afeitar, tenía derecho a hacerme parar mi auto en seco. "Yo tambien llevo dos niñas en mi auto, voy a 40 millas por hora y no veo la necesidad de que usted me muestre esa señal de stop tan intempestivamente".
"Los conductores de buses escolares realizan tan noble tarea, llevar a nuestros hijos a la escuela todos los días. La vida de los pequeños esta en sus manos". Cosas así dicen los libros, las revistas, los folletos en la biblioteca, los posters en los colegios, etc, etc.
Los buses escolares, que son de color amarillo, tienen una señal de stop en el exterior al lado izquierdo, cerca al conductor. Esa señal la desplegan cada vez que el omnibus se detiene para que los niños bajen o suban. Eso significa que los vehículos que pasan por allÍ en cualquier direcciÓn, tienen que parar.

Así que cuando esta inocente madre de familia dobla una curva peligrosa a 40 millas por hora y se encuentra de sopetón con el bus escolar en el carril contrario a punto de parar, ella debe de detenerse en seco a expensas de que una de sus dos hijas en el interior del auto se rompa la naricita de un golpe o algo por el estilo. Ademas, la calle esta de bajada y es peligroso frenar tan abruptamente. Ante estas circunstancias el conductor del bus, que sabe que está cerca a la esquina y que esto puede suceder, debería tener mas consideración y esperar tan solo dos minutos a que pase el autito azul antes de sacar su señal de stop, ¡pero nooooo!. "Los conductores de buses escolares son héroes y como tales deben ser tratados con respeto, y ellos exigen ese respeto". El conductor me ve aparecer detrás de la curva, nisiquiera ha parado completamente, y saca la señal de stop. ¡¿Qué cosa!?. Una espera un poco de cortesía, un poco de consideración, un poco de sentido común. ¿Amaneció de mal humor hoy o qué pasó?. ¿Por qué ha sido usted tan tosco, tan desagradable?. ¿Será su primera vez?. ¿O será algún tipo de discriminación contra extranjeros?. ¡Y todavía me grita!. Los niños sacan las cabezas por las ventanas del autobus para mirar y escuchar el lío. Mis niñas permanecen calladas y asustadas por los gritos.
Por su puesto que no paré. ¿Y acaso él reportó el incidente a las autoridades?. Es un delito grave no parar ante esta señal, podría haberme llevado a la corte, pero no lo hizo, sabía que iba a salir perdiendo. Yo sí lo reporté, a su departamento, y me dijeron que "OK", que los supervisores se encargarían.
Pedí que me llamaran para saber cómo terminaría la cosa, pero no supe más del asunto. Eso sucedió hace más de dos años. Quizás lo dejaron ahí nomás,¡como se dejan ahí nomás tantas cosas!, incluso en este país.