A doce horas de distancia

Relatos sobre Perú y Estados Unidos. Los dos lugares donde me ha tocado vivir. Anécdotas y experiencias. Cotidianidad. Nada profundo. Saquen sus conclusiones ustedes solos. No es educativo ni aleccionador.

viernes, mayo 05, 2006

Prejuicio
El otro día estaba yo en la sala de espera de un consultorio. Llega un hombre blanco, alto, buena figura, rasgos occidentales. Ese aspecto físico es de americano, pero no su actitud, pensé. Se notaba demasiado inseguro. Los americanos entran siempre como a su casa, aunque sea a un consultorio donde van a vender algo. Miran a todo el mundo a su alrededor. Hacen comentarios sobre el clima, sobre el bebé sin zapatitos sentado en su coche. Saludan con todo: How are you today?...very good and thank you..., siempre sonrientes. El hombre entró, no miró a nadie; no por soberbia sino por timidez, me pareció. Se acercó al mostrador, a penas se le oyó un corto saludo a la recepcionista. Noté que ya se conocían (era distribuidor de una revista de esas que se venden en la salita de espera). Dio una media vuelta, caminó unos pasos, volvió a dar una media vuelta y caminó hacia la recepción otra vez como quien no sabe adonde ir. Entonces tuve la certeza de que era un hispano. Un hispano encajaba mas con su timidez, inseguridad en la mirada y en su andar, como un nino fuera de casa. Vi que su rostro se alivió al ver a la otra asistenta que se acercó hacia él. Yo tenia razón, ella le hablo en espanol, era un inmigrante latinoamericano.