A doce horas de distancia

Relatos sobre Perú y Estados Unidos. Los dos lugares donde me ha tocado vivir. Anécdotas y experiencias. Cotidianidad. Nada profundo. Saquen sus conclusiones ustedes solos. No es educativo ni aleccionador.

jueves, setiembre 14, 2006

Desiluciones: Made in USA

El 11 de setiembre del 2001 habia estado en una de las Torres gemelas a las cinco de la madrugada, por razones de trabajo, y por razones obvias no volvio a pisar el lugar. Si habia vuelto en cambio a todas esas otras oficinas en Nueva York, Newark y Nueva Jersey. Desde hacia 19 anos y 10 meses que lo recogian a las cinco de la manana todos los dias (vale anotar que Don Guille nunca condujo un auto y tampoco subio al tren subterraneo), lo recogian a el y a sus cinco colegas y lo dejaban en la puerta de su casa al final del dia. Y de tanto trabajar se habia vuelto un maestro de la aspiradora, la lustradora, el trapeador, los trapos, los plumeros, las esponjas y toda clase de liquidos para limpieza: limpiamadera, limpiabanos, limpiaventanas y limpiapisos.
Decir que no hablaba ni una pizca de ingles hubiera sido faltar a la verdad. Yo lo oi decir muchas veces "O may gad", siempre antes de una sonora carcajada. En la paredes de su casa alquilada, donde vivia con su hijo y su nuera, colgaban cuatro retratos de mujeres vestidas de novia, eran sus tres hijas y su esposa. A la unica boda a la que asistio fue a la de su esposa, por razones obvias. Las cuatro mujeres hablaban de lo mismo por telefono cada fin de semana, su promesa de volver al Peru cuando cumpliera 20 anos de ausencia.
Dona Penelope, su esposa sonaba con volver a compartir el lecho matrimonial y morir juntos y viejitos en la tienda de abarrotes que abririan con los ahorros de tantos anos. Las hijas solo querian verlo abrazar a sus nietos. Y los yernos ansiaban agradecerle por esas generosas remesas gracias a las cuales habian podido techar sus casas y construir hasta tres pisos para envidia de todos los vecinos de Comas y los vendedores ambulantes de aquella esquina en la Av. Tupac Amaru.
Faltaba un mes, para cumplirse los 240 meses, cuando Don Guille llamo a su esposa y le dijo que no regresaba, que se habia acostumbrado a los billetes verdes y que no podria vivir en Lima otra vez. La fiel esposa casi muere de la sorpresa, se postra en la cama de infelicidad y desilucion. Las hijas lloran por telefono. Nadie puede convencer a Don Guille de que regrese.
Algunos dicen que la Dona Penelope salio un dia sin decir nada y tomo el autobus anaranjado que va hasta Collique, ahi donde vive el Brujo Domingo Palma, y luego regreso diciendo que se iba a Estados Unidos a traer a su esposo. El caso es que ese mismo dia su sobrino periodista la llamo para decirle que la embajada de Estados Unidos le habia otorgado la visa para que asista a una conferencia internacional. Toda su documentacion, "Made in Azangaro" estaba en regla, y con 20 anos de experiencia en el periodismo (de la noche a la manana) no habia tenido nisiquiera que presentarse al consulado.
Cuando Dona Penelope llego a New Jersey, dos semanas despues, fue para cuidar de don Guille que habia sufrido un derrame y tenia paralizada la mitad del cuerpo. Como ya no podia trabajar, lo convencio de regresar a Peru. Y don Guille hizo lo que todos esperaban, se presento a migraciones para que lo deportaran por ilegal. Al llegar a Peru los doctores le detectaron cancer avanzado a la prostata y murio dos semanas despues.
Me pregunto si con la mitad de su cuerpo paralizado pudo finalmente abrazar a sus nietos. Me pregunto si estando enfermo pudo compartir el lecho matrimonial otra vez con su mujer, o estuvo todo el tiempo en una cama de hospital.
Y no me atrevo a preguntar.